NASA Langley: La historia detrás de la ciencia 

NASA Langley: La historia detrás de la ciencia 

El Centro de Ciencias Aéreas y Espaciales de Virginia es también el centro de visitantes oficial del Centro de Investigación Langley de la NASA, una pieza clave de la historia aeroespacial estadounidense. Fundado originalmente en 1917 como Comité Consultivo Nacional de Aeronáutica (NACA), Langley desempeñó un papel fundamental en la investigación aeronáutica mucho antes del nacimiento de la NASA. 

Con el inicio de la era espacial, Langley pasó de centrarse exclusivamente en la aviación a ser pionero en la investigación sobre los vuelos espaciales. Durante las misiones Mercury, Gemini y Apolo, los investigadores de Langley contribuyeron al diseño de las naves espaciales, a la investigación sobre el reingreso en la atmósfera y al entrenamiento de los astronautas, incluyendo el trabajo con simuladores en el Centro de Investigación de Aterrizaje Lunar. 

Una fuerza fundamental detrás de muchos de estos logros fue un grupo de matemáticas afroamericanas altamente cualificadas, a las que más tarde se rindió homenaje en el libro y la película «Figuras ocultas». Estas «calculadoras humanas» —entre las que se encontraban Katherine Johnson, Dorothy Vaughan, Mary Jackson y Christine Darden— realizaron cálculos complejos que sirvieron de base para las trayectorias orbitales y las rutas de reentrada. Su trabajo pionero contribuyó a poner en órbita a John Glenn y sentó las bases matemáticas para los alunizajes de los Apolo. Las contribuciones de Langley fueron vitales para alcanzar el reto que el presidente John F. Kennedy planteó en 1961: llevar a un hombre a la Luna y traerlo de vuelta a salvo a la Tierra antes de que acabara la década. Desde las pruebas de las naves espaciales hasta la planificación de las misiones, la experiencia de Langley ayudó a hacer realidad el alunizaje en 1969. 

Hoy en día, el Centro Langley de la NASA sigue siendo líder en innovación aeroespacial, impulsando la investigación en el ámbito del vuelo supersónico (como el X-59 QueSST), la exploración de Marte, la ciencia del clima, los sistemas de vuelo autónomos y los materiales de última generación. Más de un siglo después de su fundación, Langley sigue marcando el rumbo del futuro de la exploración aérea y espacial.